Diferenciación entre textos continuos (literarios e informativos) y discontinuos (infografías, cómics, tablas, etc.)
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Diferenciar entre textos continuos y discontinuos es una habilidad fundamental para la lectura crítica, ya que cada formato organiza la información de manera distinta y exige estrategias de comprensión diferentes.
Este tema es un componente habitual en la prueba Saber 11 del ICFES.
A continuación se presentan las características de ambos formatos, sus subtipos, estrategias de lectura y un diagrama que sintetiza sus diferencias esenciales.
El contenido avanza de forma progresiva, profundizando gradualmente en el tema a medida que el lector recorre el escrito de principio a fin.
Dentro de esta categoría encontramos dos grandes grupos:
Textos literarios: novelas, cuentos, poemas y obras dramáticas. Emplean recursos estilísticos y buscan generar una experiencia estética o emocional. Incluyen personajes, conflictos, diálogos y desenlaces.
Textos informativos o expositivos: artículos periodísticos, ensayos, reportajes y textos académicos. Su objetivo es transmitir información de forma objetiva o presentar argumentos, incorporando explicaciones, citas y datos integrados en el flujo del texto.
La progresión lógica resulta esencial: introducción, desarrollo y conclusión (o planteamiento, nudo y desenlace en las narraciones), donde cada párrafo amplía o complementa las ideas del anterior.
Se valen de herramientas gráficas que permiten al lector acceder a la información de manera rápida y selectiva:
Tablas: organizan datos en filas y columnas, facilitando la comparación directa entre categorías.
Diagramas de flujo: representan procesos o procedimientos mediante símbolos conectados por flechas.
Infografías: integran texto breve con ilustraciones, iconos y gráficos para sintetizar temas complejos de forma atractiva.
Mapas conceptuales: establecen jerarquías y relaciones entre ideas a través de nodos y líneas conectoras.
Cómics: combinan viñetas, dibujos y diálogos, acercándose a la categoría de texto discontinuo por su dimensión visual.
En este formato, la lectura no necesariamente es lineal: el lector puede dirigirse directamente al segmento que le interesa.
- Lee de principio a fin para captar el hilo argumental o narrativo completo.
- Identifica la idea principal de cada párrafo y observa cómo se conectan entre sí.
- Presta atención a los conectores lógicos que articulan las ideas.
Para textos discontinuos:
- Examina primero los títulos, leyendas, ejes de gráficos y etiquetas.
- Identifica las categorías o variables que se están comparando.
- Extrae las tendencias o patrones principales antes de profundizar en los detalles.
Para textos mixtos:
- Observa cómo los elementos gráficos refuerzan o complementan la información escrita.
- Relaciona los datos del gráfico o la tabla con las afirmaciones del texto continuo.
- Gráficos y tablas permiten una lectura ágil de resultados experimentales y comparaciones estadísticas.
- Facilitan la identificación de patrones o tendencias que resultarían difíciles de captar en un texto continuo extenso.
- Complementan el artículo escrito: la parte en prosa detalla la metodología y las conclusiones, mientras que los gráficos sintetizan los hallazgos.
Esta interacción entre ambos formatos es habitual en evaluaciones que miden la habilidad de extraer conclusiones de un texto científico apoyado en representaciones gráficas.
De continuo a discontinuo: Toma un párrafo que compare tres conceptos y transfórmalo en una tabla comparativa con filas y columnas. Este ejercicio potencia tu capacidad de síntesis.
De discontinuo a continuo: Toma un gráfico de barras con datos y redacta un párrafo explicativo que describa las tendencias principales. Este ejercicio fortalece tu habilidad de narrar datos.
Ambas prácticas te preparan para interpretar cualquier formato textual con confianza.
Los textos continuos desarrollan ideas con profundidad y matices, mientras que los discontinuos condensan datos para facilitar su consulta rápida.
Ambos formatos se complementan y resultan esenciales en la formación académica y profesional. Te deseamos mucho éxito en tu Preparación Saber 11.
Este tema es un componente habitual en la prueba Saber 11 del ICFES.
A continuación se presentan las características de ambos formatos, sus subtipos, estrategias de lectura y un diagrama que sintetiza sus diferencias esenciales.
Textos continuos: la información en párrafos conectados
Los textos continuos desarrollan sus ideas en oraciones y párrafos enlazados de manera secuencial.El contenido avanza de forma progresiva, profundizando gradualmente en el tema a medida que el lector recorre el escrito de principio a fin.
Dentro de esta categoría encontramos dos grandes grupos:
Textos literarios: novelas, cuentos, poemas y obras dramáticas. Emplean recursos estilísticos y buscan generar una experiencia estética o emocional. Incluyen personajes, conflictos, diálogos y desenlaces.
Textos informativos o expositivos: artículos periodísticos, ensayos, reportajes y textos académicos. Su objetivo es transmitir información de forma objetiva o presentar argumentos, incorporando explicaciones, citas y datos integrados en el flujo del texto.
La progresión lógica resulta esencial: introducción, desarrollo y conclusión (o planteamiento, nudo y desenlace en las narraciones), donde cada párrafo amplía o complementa las ideas del anterior.
Textos discontinuos: la información en formato visual
Los textos discontinuos presentan los datos de forma fragmentada y visual, sin seguir la estructura lineal de los párrafos extensos.Se valen de herramientas gráficas que permiten al lector acceder a la información de manera rápida y selectiva:
Tablas: organizan datos en filas y columnas, facilitando la comparación directa entre categorías.
Diagramas de flujo: representan procesos o procedimientos mediante símbolos conectados por flechas.
Infografías: integran texto breve con ilustraciones, iconos y gráficos para sintetizar temas complejos de forma atractiva.
Mapas conceptuales: establecen jerarquías y relaciones entre ideas a través de nodos y líneas conectoras.
Cómics: combinan viñetas, dibujos y diálogos, acercándose a la categoría de texto discontinuo por su dimensión visual.
En este formato, la lectura no necesariamente es lineal: el lector puede dirigirse directamente al segmento que le interesa.
Diagrama comparativo: continuos vs. discontinuos
Este diagrama resume las diferencias clave entre ambos formatos. En la práctica, muchos textos combinan ambos tipos: un artículo puede incluir párrafos continuos acompañados de una tabla o infografía.Estrategias de lectura para cada formato
Para textos continuos:- Lee de principio a fin para captar el hilo argumental o narrativo completo.
- Identifica la idea principal de cada párrafo y observa cómo se conectan entre sí.
- Presta atención a los conectores lógicos que articulan las ideas.
Para textos discontinuos:
- Examina primero los títulos, leyendas, ejes de gráficos y etiquetas.
- Identifica las categorías o variables que se están comparando.
- Extrae las tendencias o patrones principales antes de profundizar en los detalles.
Para textos mixtos:
- Observa cómo los elementos gráficos refuerzan o complementan la información escrita.
- Relaciona los datos del gráfico o la tabla con las afirmaciones del texto continuo.
Aplicación en la divulgación científica
En la comunicación científica, los textos discontinuos son herramientas indispensables para simplificar temas complejos:- Gráficos y tablas permiten una lectura ágil de resultados experimentales y comparaciones estadísticas.
- Facilitan la identificación de patrones o tendencias que resultarían difíciles de captar en un texto continuo extenso.
- Complementan el artículo escrito: la parte en prosa detalla la metodología y las conclusiones, mientras que los gráficos sintetizan los hallazgos.
Esta interacción entre ambos formatos es habitual en evaluaciones que miden la habilidad de extraer conclusiones de un texto científico apoyado en representaciones gráficas.
Ejercicio práctico de transformación
Una excelente manera de dominar ambos formatos es practicar la transformación de uno a otro:De continuo a discontinuo: Toma un párrafo que compare tres conceptos y transfórmalo en una tabla comparativa con filas y columnas. Este ejercicio potencia tu capacidad de síntesis.
De discontinuo a continuo: Toma un gráfico de barras con datos y redacta un párrafo explicativo que describa las tendencias principales. Este ejercicio fortalece tu habilidad de narrar datos.
Ambas prácticas te preparan para interpretar cualquier formato textual con confianza.
Cierre
Dominar la lectura de textos continuos y discontinuos es una competencia que te permitirá abordar con seguridad cualquier formato de presentación de información.Los textos continuos desarrollan ideas con profundidad y matices, mientras que los discontinuos condensan datos para facilitar su consulta rápida.
Ambos formatos se complementan y resultan esenciales en la formación académica y profesional. Te deseamos mucho éxito en tu Preparación Saber 11.